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En el caso de la rodilla, hay una serie de patologías que son las más habituales, y entre ellas se encuentran las siguientes: menisectopatías; condromalacia rotuliana; tendinitis rotuliana; esguinces de ligamentos de rodilla; roturas de ligamentos de rodilla; y el síndrome de cintilla iliotibial o síndrome del corredor.

En este caso, aprovecharemos la ocasión para hablar de este último: el Síndrome de cintilla iliotibial o síndrome del corredor.

Qué es este síndrome del corredor?

Se trata de un tendón situado en la parte exterior de la pierna, y que recorre la misma desde el punto superior del hueso pélvico y llega al punto bajo la rodilla. En este caso hablamos de un tendón, que en su definición es un tejido elástico amplio que hace la función de conexión del músculo y el hueso.

Este síndrome de la cintilla iliotibial, o también llamado síndrome de corredor, es una perturbación de la estructura del mismo, y cuyos síntomas son dolorosos y se producen en la parte exterior de la rodilla.

¿Por qué se produce esta lesión?

El síndrome del corredor se puede producir por las siguientes causas: sobreuso, como es el caso de la repetición de una persona corredora; por procesos degenerativos; alteraciones de la pisada; disfunciones coxofemorales; inestabilidades transversales; o bien puede provenir de una relación con la trocanteritis.

¿Qué síntomas da esta lesión?

El dolor en cada sujeto es diferente, pero se pueden apreciar diferentes síntomas comunes: dolor en cara externa de la rodilla; empeoramiento matutino; dolor a los pocos minutos de comenzar a correr; o bien en otras ocasiones puede conllevar dolor que aparezca cuando se termina la actividad de correr.

¿Cómo tratamos esta lesión?

Lo ideal es analizar previamente al paciente, estudiar su patología exahustivamente y escuchar al paciente. Una vez realizado esto se pone en marcha una estrategia que permita solucionar la patología lo antes posible y con los resultados más efectivos que permitan eliminar por completo el síndrome. Los tratamientos a realizar variarán en base a la planificación estratégica, y constan de varias fases:

La fase de hematoma, de 8 a 48 horas de duración, requiere de tratamientos específicos: Indiba; reposo; crioterapia; y control del dolor y del edema.

Dentro de la fase de inflamación, de 48 horas a 2 semanas de tiempo, intervienen otros tratamientos de gran calado: estimulación mecánica; EPI; Indiba; inhibición muscular; y estiramientos.

La siguiente fase es la de proliferación, de dos a tres semanas de duración, la cual comprende los siguientes tratamientos: fortalecimiento excé; EPI; activación muscular; Indiba; y vendaje.

La última fase es la de remodelación, a partir de la tercera semana, y la cual es de gran importancia ya que busca la completa eliminación del síndrome y la vuelta a la normalidad de la forma más efectiva para el paciente. Consta de los siguientes tratamientos: readaptación a la vida diaria; ejercicio activo libre; control de dolor y del edema; activación muscular; Indiba; aumento del metabolismo; entrenamiento personal con nuestros profesionales e instalaciones.

Si este es tu caso, y estás buscando un centro de fisioterapia en Guadalajara, no dudes en venir a Fisiofine, donde contamos con los mejores profesionales para hacer que tu síndroma desaparezca y ¡puedas volver a tu vida de antes!

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